La vi ayer y me gustó mucho. Es una nueva versión, bastante barroca, de la leyenda del rey Arturo y su mítica espada Excalibur. La dirigió John Boorman a comienzos de los 80, a medio camino entre el naturalismo exacerbado y la fantasía medieval, y está llena de armaduras brillantes, sangre, humo y magia. Todo empieza cuando el joven Arturo saca la espada de la roca donde su padre la clavo antes de morir y se convierte en rey. A partir de aquí, Arturo deberá pacificar Inglaterra y sortear múltiples traiciones como la de Lancelot, que desea a rabiar a Ginebra, la mujer de Arturo…
Cuenta con un excelente reparto de actores ingleses, estupendas batallas con la música del “Carmina Burana” de Carl Off y una impresionante labor de vestuario e iluminación (el reflejo verde fosforito es un puntazo). Las escenas como la del árbol de los ahorcados, o la cabalgada bajo el “aliento del dragón” chanan mil. Muy buena.

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