sábado, 6 de octubre de 2012

EL EXPRESO DE MEDIANOCHE


La vi ayer y, aunque es una cinta afectista a más no poder, es muy entretenida. Todo, desde los oscuros decorados, hasta la música, está pensado para que sientas simpatía por el protagonista y que odies a muerte a los malos, en este caso, la justicia turca. Es la historia real de Billy Hayes, un estudiante americano que en 1970 fue detenido en la aduana del aeropuerto de Estambul con dos kilos de hachis encima. Condenado a cadena perpetua, es enviado a la peor cárcel turca, un lugar asqueroso, donde el hacinamiento y las palizas son la norma. A partir de hay, deberá sobrevivir y intentar la fuga a cualquier precio…

Lo mejor, el magnífico reparto, con un fantástico John Hurt como veterano preso drogadicto, Randy Quaid, Bo Hopkins…o las duras escenas en el manicomio. Oliver Stone se llevo un Oscar por su estupendo guión, que contiene grandes frases como “Turquía es un país de cerdos que no comen cerdo”.

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