martes, 9 de octubre de 2012

CRONOCRIMENES


Ayer volví a verla y sigue siendo una de las mejores pelis de los últimos años. Con solo cuatro actores y tres decorados, Nacho Vigalondo te cuenta una historia fascinante. Karra Elejalde está soberbio (luciendo barriguilla con mucha dignidad), y Barbara Goenaga está sexy-sexy. Los decorados de Biaffra y José Luis Arrizabalaga son cojonudos, muy sobrios, tanto el silo como el laboratorio. Desde la escena de inicio se nota que es una cinta muy especial. Con unos simples y eficaces títulos de crédito y en cuatro planos rápidos, te mete directamente en la historia con ese montón de bolsas de la compra esparcidas por el suelo…

Es la historia de un tipo llamado Héctor, que vive con su mujer en un chalet de la sierra. Un día observa desde su jardín algo extraño dentro del bosque. Curioso, se acerca a investigar y acaba metido en un montón de líos y persecuciones… Lo bueno de haberla visto antes es que pude fijarme en detalles que no había descubierto, como la cantidad de veces que suena la canción de Blondie, que el coche de la empresa es un Seat Panda cutre, o que en el minuto 33:34, aparecen, en un fotografía, el gran Patxi Urkijo y otros amigos de Vigalondo disfrazados de científicos.

 
 
 
 

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